La Embajada de Japón en Cuba, en conjunto con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), formalizó la entrega de equipos destinados a la implementación de energía renovable en diez hospitales del sistema público cubano, dentro de un proyecto valorado en 6,5 millones de dólares orientado a fortalecer la estabilidad del servicio eléctrico en centros de salud prioritarios durante los próximos dos años.
La iniciativa, articulada con el Ministerio de Salud Pública de Cuba, contempla la instalación de sistemas fotovoltaicos en varias instituciones, incluidas cuatro ubicadas en La Habana, como parte de una respuesta técnica ante las dificultades energéticas que enfrenta la red hospitalaria.
El plan incluye la dotación de paneles solares, sistemas de control de energía y baterías de almacenamiento, diseñados para ajustarse a las necesidades específicas de cada centro asistencial.
Según las estimaciones de los organismos involucrados, la medida beneficiará de forma indirecta a aproximadamente 2,6 millones de pacientes y a más de 27 mil trabajadores del sector salud, al tiempo que incorpora un componente de capacitación dirigido al personal hospitalario para garantizar la operación y mantenimiento de estos sistemas de manera autónoma.
El embajador japonés en Cuba, Nakamura Kazuhito, señaló que este aporte responde a un gesto de cooperación frente a las dificultades energéticas que atraviesa la isla, destacando además la preocupación por el impacto de la escasez de combustible en la suspensión de procedimientos médicos, incluyendo miles de cirugías pendientes.
En paralelo, el viceministro de Salud Pública cubano, Julio Guerra, agradeció el respaldo internacional y resaltó que esta incorporación tecnológica contribuirá a reforzar la autonomía operativa de la red hospitalaria nacional.
La puesta en marcha de este proyecto ocurre en medio de limitaciones en el suministro de hidrocarburos que afectan el funcionamiento del sistema eléctrico, lo que ha obligado a priorizar servicios esenciales como emergencias médicas, atención oncológica y programas materno-infantiles.
Con esta incorporación de energía limpia, las autoridades cubanas prevén reducir el impacto de las interrupciones eléctricas y garantizar mayor continuidad en la prestación de servicios de salud a la población.
Con información de VTV
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