Un juez federal del tribunal de Alexandria, Virginia, le dictó una pena de 12 años de cárcel al venezolano Jorge Figueira, de 60 años, tras determinarse su responsabilidad directa en una sofisticada arquitectura de blanqueo de capitales que movió más de 1.000 millones de dólares procedentes del narcotráfico internacional, esquemas de corrupción con la estatal PDVSA y organizaciones extremistas globales.
El magistrado Rossie D. Alston Jr. le impuso además tres años de libertad supervisada al término de su condena y dio luz verde a una orden de decomiso para que el departamento de Justicia de los Estados Unidos le incaute la astronómica suma de 1.000 millones de dólares en activos y bienes.
La caída del financista se consumó luego de que este admitiera su culpa por el delito de conspiración para cometer lavado de dinero. El expediente revela que Figueira articuló entre enero de 2024 y noviembre de 2025 una red opaca respaldada en cuatro compañías de su propiedad.
Para disimular el rastro del dinero sucio, combinó el uso del sistema bancario tradicional con transacciones aceleradas en criptomonedas, apoyándose especialmente en la moneda estable Tether (USDT), cuyos movimientos por más de mil millones de dólares fueron rastreados de forma certera por las autoridades estadounidenses mediante análisis forense de cadena de bloques (blockchain).
La investigación fiscal evidenció que los tentáculos de la estructura no solo atendían a carteles de la droga de la región, sino que lavaron fondos vinculados a personeros sancionados de la petrolera venezolana PDVSA, intermediarios del crudo iraní, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, el grupo hutí, un banco ruso bajo sanciones y un oligarca de ese mismo país.
La mecánica operativa requería la recolección de gruesas sumas de efectivo en distintos países y el empleo de claves cifradas como comparar los seriales de billetes físicos para autorizar las entregas a los mensajeros. Posteriormente, las comisiones cobradas por el servicio fluctuaban entre el 1% y el 10%, inyectando luego el capital hacia cuentas y billeteras digitales situadas en destinos como México, Panamá, China y Colombia.
El desmantelamiento de la red cobró fuerza mediante una operación encubierta liderada por el FBI desde finales de 2023. Informantes de la agencia federal lograron infiltrarse en la red desde Ciudad de Panamá y Miami, ejecutando siete entregas controladas de efectivo que sumaron 330.000 dólares.
Durante estas transacciones supervisadas, Figueira coordinó depósitos en dólares e intercambios en Tether, e incluso llegó a sostener reuniones cara a cara con agentes encubiertos donde aceptó la procedencia ilícita de parte de los fondos y recomendó el uso de lenguaje en clave para no mezclar las ganancias del narcotráfico con las de operaciones comerciales ordinarias.
Durante el debate sobre la condena, la fiscalía exigió inicialmente una pena de 15 años de prisión al calificar a Figueira como un engranaje clave para las finanzas del crimen organizado transnacional.
Por su parte, la defensa intentó minimizar el impacto de las acusaciones argumentando que su cliente carecía de antecedentes penales, residía en un modesto apartamento alquilado en Miami junto a su esposa y que las firmas involucradas pagaban impuestos bajo el marco legal de Florida, aduciendo que la cifra de 1.000 millones obedecía a un cálculo inflado que sumaba transacciones comerciales legítimas.
Sin embargo, el juez desestimó los alegatos de la defensa al valorar el volumen de la red, la utilización deliberada de empresas fachada y la complicidad directa con mafias internacionales.
Con información de Nota de Prensa
Foto Cortesía
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