El baloncesto venezolano vive un momento histórico de la mano de Néstor “Mamá Osa” Salazar, quien consolidó su leyenda sobre los tabloncillos al guiar a Marinos de Anzoátegui a la conquista de su duodécimo título en el circuito criollo. Con esta nueva gloria, el experimentado estratega no solo amplió la vitrina del “Acorazado Oriental” como la franquicia más laureada del país, sino que además alcanzó su séptimo campeonato personal como director técnico, rompiendo el empate histórico que mantenía con el mítico Pedro “Camagüey” Espinoza desde la zafra 2022.
La hazaña cobra un valor incalculable considerando que Salazar asumió el timón del equipo el pasado 12 de abril en un escenario adverso, con el quinteto sumido en la sexta casilla y lidiando con la sorpresiva renuncia del argentino Silvio Santander. Aunque cerraron la ronda regular en ese mismo puesto con récord de 14-10, el verdadero renacer oriental llegó en los playoffs.
Tras dejar en el camino a los vigentes campeones, Gaiteros del Zulia, la escuadra anzoatiguense despachó en la gran final a Guaiqueríes de Margarita en una serie electrizante. Para “Mamá Osa”, este cetro representa la cumbre de un impresionante palmarés que incluye 16 finales disputadas desde su debut con Panteras de Miranda en 1987, superando duros reveses en el camino, como las finales perdidas con Trotamundos, Guaros y la del año pasado ante Gaiteros.
El estratega, que levantó su primer trofeo en 2008 con Cocodrilos de Caracas eterno rival de Marinos en aquella época, confesó con profunda emoción a SPB TV su agradecimiento con la organización y destacó que el reto más grande fue ganarse el respeto de una fanaticada que antes lo veía como el rival más odiado y que hoy lo celebra como el máximo ganador de la historia de nuestra pelota naranja.
Con información de Nota de Prensa
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