La crisis humanitaria en Líbano continúa agravándose luego de una nueva jornada de ataques aéreos y bombardeos de artillería que, en las últimas 24 horas, dejaron un saldo de 42 personas fallecidas y al menos 99 heridas, según el más reciente balance emitido por el Ministerio de Salud Pública libanés.
Las autoridades sanitarias precisaron que las víctimas fueron atendidas en distintos puntos del país, mientras persiste la ofensiva militar que mantiene en tensión a la región. Desde el pasado 2 de marzo, cuando se intensificaron las hostilidades, el número total de fallecidos asciende a 2.534, mientras que los heridos ya superan los 7.800.
La situación en el terreno va mucho más allá de las cifras oficiales. Organismos internacionales y reportes locales advierten que buena parte de la infraestructura civil ha resultado severamente afectada. Hospitales, centros de salud, carreteras y sistemas eléctricos han sufrido daños considerables, dificultando aún más la atención a la población.
A esto se suma el desplazamiento masivo de civiles. Se calcula que más de un millón de personas han tenido que abandonar sus hogares, especialmente en el sur del país y en sectores cercanos a Beirut, buscando refugio en zonas menos expuestas o cruzando hacia territorio sirio.
La Organización Mundial de la Salud alertó esta semana sobre el crítico estado del sistema sanitario libanés. La escasez de medicamentos, insumos médicos y personal especializado, junto a la ocupación total de unidades de cuidados intensivos, mantiene al país en una situación extremadamente delicada.
Mientras continúan los enfrentamientos, la comunidad internacional sigue observando con preocupación el deterioro acelerado de las condiciones humanitarias en una nación que hoy enfrenta una de sus etapas más complejas en años recientes.
Con información de Nota de Prensa
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