Habitantes de la localidad de Rwampara desataron el caos al incendiar un centro de tratamiento de ébola, luego de que el personal médico les impidiera retirar el cuerpo de un hombre que había fallecido en las instalaciones.
Este violento ataque enciende las alarmas de las autoridades sanitarias, ya que complica drásticamente los esfuerzos por contener el agresivo brote que azota actualmente al este de la República Democrática del Congo (RDC).
El detonante de la furia vecinal radica en los estrictos protocolos de bioseguridad, donde los cuerpos de casos sospechosos deben ser sepultados bajo estricto control oficial debido a que siguen siendo altamente contagiosos y los funerales tradicionales se convierten en focos de propagación masiva.
Esta medida de contención genera un profundo rechazo y fricción entre familiares y allegados, quienes se niegan a dejar ir a sus seres queridos sin los debidos ritos de despedida. Vale destacar que el temido virus del ébola fue detectado por primera vez en suelo congoleño en el año 1976 y, hoy en día, la aparición de una nueva variante sumamente contagiosa y letal vuelve a poner en jaque la salud pública de la región.
Con información de Nota de Prensa
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