
#Opinión ¡No seamos víctimas de las redes!
Resulta paradójico que las tecnologías diseñadas para conectarnos se hayan convertido en el vehículo predilecto para el despojo. Lo que comenzó como una promesa de democratización del conocimiento y la comunicación, hoy exhibe su faceta más sórdida: un territorio hostil donde la identidad se mercantiliza, la privacidad se subasta y










